Las Supersticiones

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Las Supersticiones


SUPERSTICIÓN:
Un diccionario enciclopédico define la palabra como “Desviación de la creencia religiosa fundada en el temor y que confiere a ciertas circunstancias carácter de sagrado”/”Presagio infundado originado sólo por sucesos fortuitos”.

La palabra superstición procede del latín súper, que significa arriba y stare que quiere decir estar. Las personas que salían vivas de las batallas eran llamadas superstites, ya que habían sobrevivido a sus compañeros y, por consiguiente, estaban por encima de ellos.

NACIMIENTO DE UNA SUPERSTICIÓN

  • Ventana – Gorrión / Muerte de alguien (acto negativo)
  • Margarita / Encontrar dinero (acto positivo)

 

La mayoría de la gente no se guarda estos sucesos para sí misma, sino que empieza a regarlos como pólvora… se convierten en un suceso que pasa de “BOCA EN BOCA” y para esa gente se convierte en una verdad absoluta. Pronto esta cadena de actos se vuelve popular.

 

DIFERENTES SUPERSTICIONES

Martes 13…

“No te cases, ni te embarques, ni de tu casa te apartes” dice el dicho.

Pero ¿a quién se le ocurrió que el martes 13 era día de mala suerte?

Vamos por parte: El número 13 se asocia a todo tipo de males.

Las leyendas nórdicas hablan de 13 espíritus del mal; la venida del Anticristo y la Bestia aparecen en el capítulo 13 del Apocalipsis; en el Tarot, este número hace referencia a la muerte, y en la Última Cena de Jesucristo, luego de la cual fue crucificado, los discípulos eran trece.

El día Martes no se queda atrás

“Marte”, según la mitología griega, es el Dios de la Guerra, por lo cual el día martes está regido por el planeta rojo, el de la destrucción, la sangre y la violencia. Además, la leyenda dice que un día martes 13 se produjo la confusión de lenguas en la Torre de Babel…

Razones sobran si se quiere pensar que el martes 13 es un día de desgracias y mala suerte. Eso sí, las connotaciones negativas que le dan no tiene fundamentos científicos ni religiosos, por lo cual debes tener muy claro que sólo se trata de un mito.

Incluso hay mucha gente que lo ha tomado al revés, por lo cual dentro de sus creencias, lo consideran como un día de buena suerte. Tanto así, que durante ese día muchos apuestan por ese número en los juegos de azar.

Pero ojo, que estas creencias también se aplican cuando el calendario marca el viernes 13, ya que la tradición anglosajona considera el día viernes como día de mal por ser el día en que Cristo fue crucificado… y si se le suman los trece.

Además, la unión del viernes y el 13 se popularizó como consecuencia de la serie de películas de terror “Viernes 13” (“Friday the 13th”). En otras palabras, la tradición anglosajona del viernes corresponde a nuestro martes, aunque a estas alturas, existen personas que consideran ambos días de “mala suerte”.

El número 13 por sí mismo tiene su mala fama. Jamás debe permitirse que 13 personas se sienten a la misma mesa. Esta idea suele asociarse a la Última Cena, donde hubo 13 comensales, incluido Judas Iscariote que traicionó a Cristo. Pero esta creencia es más antigua que el cristianismo: en la mitología noruega, 12 dioses celebraban un festín, cuando Loki, el Espíritu de la Discordia, apareció entre ellos y provocó una pelea que acabó con la muerte de Baldur, favorito de los dioses.

Las supersticiones, como éstas, referidas al martes 13, no se pueden ajustar a una definición cualquiera, ya que más que una creencia, constituyen muchas veces un modo de vida que ha acompañado a la humanidad desde su surgimiento, cuando trató de explicarse muchos fenómenos que estaban más allá de su entendimiento, de una forma sobrenatural.

 

La mala suerte y la historia

La mala suerte asociada a este día se remonta a los griegos y al Dios Marte. Sin embargo, también viene de la mitología nórdica (celtas, druidas, normandos, vikingos) en la era pre-cristiana.

Se cuenta que a un banquete en el Walhalla fueron invitados doce dioses. Loki, el espíritu de la pelea y el mal, llegó sin invitación con lo cual el número de los presentes llegó a 13. En la lucha que se produjo para expulsar a Loki, Balder, el favorito de las deidades, encontró la muerte.

Esta fue una de las primeras referencias escritas sobre el “infortunio” relacionado con el trece. Desde Escandinavia, la superstición se difundió a través de Europa, hacia el sur y al comenzar la era cristiana ya estaba establecida en los países mediterráneos.

Entonces, se dice que esta creencia fue reforzada con el episodio de la Última Cena. Y desde ese momento, invitar a trece personas a una cena significa buscar un desastre, lo que se cree hasta el día de hoy.

Además, y de acuerdo a la astrología, doce son las casas del universo astrológico, por lo cual una más rompe el modelo. Algunas supersticiones…

 

Esto de considerar al día martes y el número trece como fatídicos, ha dado lugar a refranes y supersticiones:

  • “El martes, ni te cases ni te embarques”. Este refrán es muy conocido y hace alusión a no tomar decisiones significativas ese día, porque puede haber desgracias.
  • “El martes ni gallina eches, ni hija cases”.
  • “El martes ni hijo cases, ni cochino mates”.
  • “En martes ni tela urdas, ni hija cases, ni las lleves a confesar porque no dirán la verdad”.
  • “El martes ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu ropa tejas”.

 

Y las supersticiones…

  • No tener trece invitados en la casa.
  • No cortarse las uñas o el pelo durante ese día, porque trae mala suerte.
  • Muchos hoteles en el mundo no identifican el piso 13 y se saltan al catorce.
  • En la mayoría de los autódromos de Europa, los pits o talleres donde los autos tanquean y cambian de llantas, están numerados, pero saltan del doce al catorce.
  • Las aerolíneas evitan este número en sus asientos.
  • Antes, muchos artistas tenían en sus contratos una cláusula por la que no actuaban el 13 del mes.

 

Supersticiones del día de la boda

1. Dos semanas antes de tu boda, llévale huevos a Santa Clara; los huevos representan lo que nace (Huevo de Pascua, el inicio de la primavera) y el alejamiento de la desgracia; con ellos, pides buen tiempo el día de tu boda y que no llueva.

2. Nunca dejes que tu novio vea tu vestido antes de tu entrada a la iglesia. Aunque por comodidad, muchas parejas se toman las fotos antes de la boda y al parecer, les ha ido de maravilla en su matrimonio.

3. Vigila que tu novio lleve la corbata derecha, ya que si la lleva torcida, ¡te será infiel!

4. Debes asegurarte que los invitados lancen arroz a la salida de la iglesia si quieres tener hijos. Lanzar arroz es el deseo de los invitados de que seas una mujer fértil.

5. El día de tu boda no te pongas perlas, que simbolizan lágrimas a lo largo del matrimonio.

6. No te cases en enero porque tendrás problemas económicos en tu vida de casada.

7. El trece es considerado de mala suerte desde la antigüedad, así es que recuerda que “En martes 13 ni te cases, ni te embarques, ni de tu casa te apartes”.

8. No olvides ponerte algo nuevo, algo viejo, algo prestado y algo azul. Cada uno de estos elementos te traerá suerte en diferentes aspectos de tu vida.

9. Aunque vivan juntos, la noche anterior deberán pasarla cada uno en otra casa, y no se vean hasta la ceremonia civil, religiosa o las fotos si se las tomarán antes del evento.

10. Al salir de tu casa en el gran día, obsérvate en un espejo, eso garantiza buena suerte.

11. Si en el camino a la boda te topas con un limpiador de chimeneas, un sapo, una araña, un gato negro o un arco iris, tendrás una suerte maravillosa.

12. Si se rompe algo el día de tu boda, es señal de buena fortuna.

13. Si tienes amigas que quieren casarse, coloca dentro de tu zapato un papelito con el nombre de cada una de ellas y déjalos ahí durante toda la ceremonia, y al año siguiente ¡se casarán!

14. El llanto de la novia el día de la boda, representa buena suerte, pues se dice que no tendrá que volver a llorar durante su matrimonio.

15. Se dice que después de que una pareja se casa, el primero de los dos que compre el primer artículo para su nueva vida, será el dominante en la relación.

 

Las personas supersticiosas atribuyen poderes extraordinarios a ciertos objetos y buscan explicaciones a hechos sorprendentes, como las coincidencias o los golpes de suerte.

La mala suerte está asociada a supersticiones como romper un espejo, pasar debajo de una escalera, cruzarse con un gato negro, tirar la sal, abrir un paraguas en lugar techado y muchas otras que varían según los distintos países, religiones e incluso razas.

Pero también hay creencias para atraer la “buena suerte”, entre las más destacadas está el tocar madera o pisar accidentalmente excremento.

Otro grupo de supersticiones son acciones que realizamos para que algo suceda o no suceda: por ejemplo enterrar cuchillos en el jardín para evitar que llueva durante una fiesta, o poner de cabeza la imagen de San Antonio para conseguir marido.

En nuestro mundo tan imbuido de racionalismo es frecuente encontrar críticas al pensamiento mágico o supersticioso por considerarlo propio de “mentes primitivas”, faltas de inteligencia y llenas de temores. En este mismo sentido se califican acciones como la cartomancia, la lectura de las líneas de la mano o de la borra del café.

Sin embargo, la persistencia de las prácticas y creencias más allá de “lo visible”, nos deja con la pregunta y la posibilidad de que las supersticiones no pertenezcan a la esfera de lo irracional y atrasado, sino que sean sobrevivencia de saberes ancestrales, hoy despreciados por la inteligencia acotada de la “modernidad”.

Respecto a esta última inquietud, es interesante recordar lo dicho por el gran escritor y Premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez en una entrevista: “Creo que las supersticiones –o lo que llaman supersticiones- pueden corresponder a facultades naturales que un pensamiento racionalista, como el que domina en occidente, ha resuelto repudiar”. En esa misma ocasión afirmó “las supersticiones son lo único que nos queda a los que no creemos en Dios”.

El caso es que este tipo de creencias siguen presentes en gran parte de las personas, independientemente de sus posturas religiosas.

Resulta muy fácil rechazar las supersticiones por absurdas, pero sólo quienes sean capaces de romper un espejo, sin pensarlo dos veces, tienen derecho a hacerlo ¿usted qué piensa?

 

NO PASAR POR DEBAJO DE UNA ESCALERA

Dicen que podría romperse el triángulo “mágico” formado por la pared, el suelo y los peldaños de la escalera, lo que supondría desafiar a las fuerzas sobrenaturales. En cualquier caso, no deja de ser una buena costumbre o norma de comportamiento porque puede evitar que se derrame sobre nosotros algún que otro cubo de pintura.

 

TOCAR MADERA

Cuando se mienta algún mal o desgracia, tocar madera sirve para conjurar tales infortunios. Desde muy antiguo, las creencias populares han otorgado un poder extraordinario a la madera. Los Arios mazdeístas tocaban madera para ponerse bajo la gran seguridad y protección de Atar, genio del fuego. Se creía que dicho poder estaba enteramente encerrado en las venas de la madera. Para los cristianos, la cruz de madera en la que fue crucificado Cristo posee un especial poder mágico. Tocar la madera de la cruz era antaño un símbolo de protección frente a todo tipo de males.

 

CRUZAR LOS DEDOS

También sirve, como en el caso anterior, para conjurar toda suerte de males. Viene de la creencia mágica según la cual la cruz de Cristo, bajo diversas formas y modos de utilización, tendría el poder de alejar los malos espíritus.

 

NO DORMIR CON CALCETINES

Si no te quitas los calcetines para dormir, mala fortuna te aguarda. Sólo los muertos “duermen” con los calcetines puestos.

 

NO DEJAR QUE LA MECEDORA SE MUEVA

Se asegura que puede acarrear desgracias el hecho de que una mecedora se mueva cuando no hay nadie sentado en ella. En muchas películas de terror se ha recurrido a mostrar una mecedora que se mece sola, ya sea porque hay un fantasma sentado, porque un criminal abandonó la estancia precipitadamente, o porque su víctima trató de asirse a ella.

 

DENTRO DE CASA, NO ABRAS EL PARAGUAS

Si ya se tiene techo, ¿para qué hace falta un paraguas? La sobreprotección atrae males venideros. Si no descubrirse el sombrero o la gorra en el cuartel o en la iglesia puede provocar arrestos o reprimendas, abrir el paraguas en casa otro tanto de lo mismo.

 

NO DEPOSITAR DINERO SOBRE LA CAMA

Puede ser fuente de desgracias. Tal vez porque se asocia este hecho con el proscrito mundo de la prostitución.

 

NO BRINDAR CON AGUA

Trae mala suerte. El vino es fruto del esfuerzo de los hombres. El agua, sin embargo, se obtiene con facilidad. Si no bebes alcohol, no brindes con tus amigos, porque no eres partícipe del esfuerzo colectivo.

 


GATO NEGRO

Si se te cruza un gato negro es presagio de alguna desgracia. En nuestra cultura judeo-cristiana, el gato y sus ojos “diabólicos” evocan el lado tenebroso. Si además es negro, peor que peor.

 

ESCONDER MONEDAS

Aparte de guardar el dinero en un calcetín, bajo un ladrillo o el colchón y que responde más bien al deseo de atesorar, se acostumbra a colocar alguna moneda en los rincones, gavetas, armarios, despensas y otros lugares no fácilmente visibles. El motivo no es otro sino el hecho comprobado de que “el dinero atrae al dinero”.

 

MARTES Y TRECE

Ya lo dice el refrán: “Trece y martes ni te cases ni te embarques”. El trece siempre ha sido número de la mala suerte, pues trece comieron en la mesa en la última cena de Jesucristo. En algunos países el viernes trece es el día de la mala suerte; en otros, el martes trece. En España, el martes y trece es empleado por algunos funcionarios para no ir a trabajar, aduciendo que ese día puede haber virus informáticos.

 

PEDIR UN DESEO AL VER UNA ESTRELLA FUGAZ

Cuando se ve una estrella fugaz (hecho infrecuente, desde luego) se suele pedir un deseo. Que ese deseo se cumpla ya es otra cosa. La explicación a esta creencia se basa precisamente en que lo raro ha de ser bueno. Por tanto, ver inflamarse un meteorito deberá ser motivo de buena suerte, pues es un acontecimiento que se da pocas veces en la vida.

 

NO DERRAMAR LA SAL

Derramar el contenido de un salero es símbolo de traición. Se pinta el cuadro de la Última Cena con un salero derramado por Judas. La sal ha sido siempre un buen conservante, incluso después de que se inventara la congelación. Además, la sal se relaciona etimológicamente con el salario. Verterla o desperdiciarla se identifica por ello con el despilfarro y la corrupción.

 


NO ROMPER UN ESPEJO

Un espejo roto es símbolo de desgracias. Se dice que quien lo rompe tendrá siete años de mala suerte. El espejo sirve para mirarse, para reflejar nuestra imagen. Su ruptura nos hace desaparecer de la vista a nosotros mismos. Esta es una de las explicaciones al origen de esta superstición.

 

PISAR MIERDA

La felicidad tocará a quien por casualidad haya pisado una cagada. Según esto, cada vez debe haber más felicidad, pues los perros acostumbran a hacer sus necesidades en la acera, especialmente en el centro de las grandes ciudades. Propiamente, la superstición no tiene nada que ver con la productividad del abono. Es sólo una manera de ver el lado positivo a un hecho que, a todas luces, es una desgracia: pisar los excrementos. ¡Sólo al llegar a casa notamos el olor!

 

NO COMER ESPÁRRAGOS

Se asegura que pueden provocar impotencia. Sin embargo, esta idea surge ante el olor que desprende la orina tras la digestión de esta planta, y por la forma que tienen estas apetitosas yemas.

 

NO PISAR LA LÍNEA DE LAS BALDOSAS

Esta es una curiosa creencia, pues mientras que para unos su origen está en un juego infantil (“el que pisa raya, pisa medalla”), puede haber surgido espontáneamente al sentir deseos de caminar ordenadamente dentro de los límites establecidos.

 

ENCENDER LA LUZ AL SALIR DE CASA

Se cree que al salir con luz se tendrá buena suerte durante el tiempo que se esté fuera del hogar. El origen de esta creencia es que Dios es la luz del mundo y, por eso, se dice que salir con luz equivale a ir con Dios.

 

TOCAR LA JOROBA DE UN CHEPUDO

Es una más de las creencias con orígenes inmemoriales. La acción de frotar la peta con la mano, aparte de jorobar al chepudo, se dice que atrae la buena suerte.

 

COLGAR UN CRUCIFIJO O ROSARIO DEL ESPEJO RETROVISOR

El símbolo religioso se usa como ahuyentador de accidentes, multas y demás males del tránsito. Aparte de entorpecer la visión y distraer al conductor, cumple el mismo papel que el cinturón de seguridad: proteger al usuario de todo mal.

 

NO VER A LA NOVIA ANTES DE LA CEREMONIA

Puede traer males sobrenaturales. El traje de novia sólo se verá en la ceremonia, y se guardará en el armario para no usarlo nunca más.

 

COMER LAS DOCE UVAS EN NOCHE VIEJA

Se asegura un buen año nuevo quien come doce uvas al mismo tiempo que suenan las campanadas en la Nochevieja. Las uvas son un símbolo de alegría y prosperidad, pero ¡cuidado!, todos los años mueren varias personas atragantadas por estas prácticas supersticiosas.

 

NO VESTIR DE AMARILLO EN ESCENA

Dicen que vestir de amarillo acarrea mala suerte, y es que el amarillo, además de ser el color del oro, también lo es de la orina. Se suele explicar esta superstición por el hecho de que varios personajes del mundo del espectáculo (Moliere, Shakespeare) fallecieron durante una representación en la que vestían de amarillo.

 


NO BARRER DE NOCHE

Desde pequeños hemos oído a nuestras madres decir: “no barras por la noche, es malo”. Cuando le preguntábamos el motivo de esta maldad, nos contestaba: “siempre lo he oído”. Y es que ésta es una de las supersticiones más inmemoriales. Uno de sus posibles orígenes es el que asegura que por las noches, las únicas que usan escobas son las brujas; para evitar que nos llamen brujos hemos de evitar barrer en las noches.

 

COLOCAR MUÉRDAGO EN LA PUERTA

Esta planta es un parásito para los árboles sobre los que crece. En la mitología nórdica jugaba un papel importante, siendo consagrado al dios Baldur. Se dice que atrae la buena suerte y es, quizá, el origen del árbol de navidad.

 

LA MONTERA DE LOS TOREROS

Antes de comenzar la faena, los matadores suelen lanzar su montera, y se cree que tendrán buena suerte si cae boca abajo. Y es que si cayera al revés, sería síntoma de que el torero va a sufrir un revés en la corrida; por ejemplo, un revolcón. Mientras que si la montera cae en su posición natural, las cosas irán bien derechas.

 

NO DORMIR A LA LUZ DE LA LUNA

Dormir expuesto a la luz de la luna siempre ha sido desaconsejado. Se afirma que quien esto hace se convierte en un lunático o, en el mejor de los casos, tendrá problemas de salud. Para quienes opinan así, probablemente la luna no sea digna de alumbrar al hombre, sólo el sol. La luz que se recibe de la luna es reflejada y por tanto no llega de modo directo como la luz del sol que, a lo sumo, es refractada.

 

TOCAR EL TECHO DEL COCHE CUANDO SE PASA POR UN TÚNEL

Al igual que las estrellas fugaces, los túneles son la excepción, no la regla. Por eso, las muchachas casaderas tocan el techo del vehículo en el que viajan al pasar por un túnel. En algunos lugares se asegura también que quien pasa por un puente conteniendo la respiración, consigue novio.

 

SATISFACER LOS ANTOJOS DE LAS EMBARAZADAS

Las embarazadas suelen tener antojos. Consisten en caprichos que, según afirman quienes los tienen, han de ser satisfechos prontamente, so pena de que el futuro bebé padezca alguna enfermedad o luzca una marca de nacimiento con la misma forma del antojo. Fundamentalmente, los antojos vienen siendo una buena excusa para ser servidas y evitar que el padre de la criatura eluda sus obligaciones familiares.

 

NO ENCENDER TRES CIGARRILLOS CON LA MISMA CERILLA

Se afirma que tendrá mala fortuna el tercero que encienda un cigarrillo con la llama de un mechero o una cerilla. Conviene encender de nuevo antes de darle fuego a un tercer fumador. La razón es bien sencilla. En la guerra, entre los soldados que se encuentran en primera línea de fuego, esta superstición puede salvar muchas vidas. El enemigo, al primero que enciende un cigarrillo en la trinchera, lo divisa, al segundo lo apunta y al tercero lo mata.

No somos el único país insólito

El “excesivo y vano temor hacia cosas que están sobre nosotros” –como definía la superstición en el Siglo I a.C. el filósofo romano Lucrecio- ha acompañado al hombre siempre, en todos los costados del mundo, y nada indica que ese ritual basado en mitos y profecías vaya a abandonarle. En tiempos de razón y evidencia científica, cuesta creer que siga habiendo tanto supersticioso suelto. Hay supersticiones universales, otras regionales, incluso locales (suelen ser variantes de las anteriores). Hay también un tipo de superstición, la personal, difícil de cuantificar ya que entra dentro de la esfera de lo privado (utilizar en determinados momentos aquel calzoncillo o ese bolígrafo que nos dio suerte). Conviene valorar también aquellas creencias que, aunque menos populares en la cultura occidental, son conocidas y respetadas en otros países.

China: Entre sus innumerables supersticiones, está la que les hace preferir números de teléfono que contengan el número ocho, porque trae buena suerte. Nunca se cortan el pelo en los días durante los cuales se celebra el año nuevo. También temen perder sangre en esas fechas, porque trae mal fario, así como usar cuchillos o tijeras, por la misma razón.

Ecuador: Pérdida de dinero si se deja un bolso sobre la mesa, escobas invertidas tras la puerta para ahuyentar visitas. A diferencia de lo que se cree en España, barrer los pies de una muchacha no provocará su soltería, sino el matrimonio con un viejo.

Estados Unidos: Para no tentar a los malos espíritus, los norteamericanos jamás dejan zapatos ni sombreros sobre la cama, ya que presagia la muerte de un familiar. Avistar un coche fúnebre es mal signo y se debe contener la respiración a la vez que se cierran los ojos. Otra superstición arraigada en tierras norteamericanas es la de portar una pata de conejo como amuleto, y el día de Año Nuevo poner un penique en los zapatos.

Filipinas: Los bebés no deben salir del hogar antes de haber cumplido un año, pues de otra manera no estarán a salvo del ataque de espíritus demoníacos. Regalar zapatos o calcetines trae mala suerte a quien los recibe.

Holanda: La buena costumbre de tocar madera, para que algo mencionado se cumpla aparece en muchas culturas, pero en el caso holandés es distinto: debe ser natural y no manipulada.

Inglaterra: El refrán español que aconseja no casarse ni embarcarse en martes no es válido en el ámbito anglosajón, donde el mal agüero se produce si el día 13 coincide con un viernes. Cruzarse con un gato negro para ellos es positivo. Nunca oiremos en Inglaterra a un doctor mencionar la palabra “Macbeth”, maldita dentro de la dramaturgia. A los intérpretes tampoco se les desea suerte antes de la función, porque se considera contraproducente; es mucho más adecuado exclamar “rómpete una pierna” (o “mucha mierda” en otras culturas, como la española). Por último, las herraduras deben ser colocadas encima de las puertas con las puntas hacia arriba para que la suerte no se invierta.

Madagascar: En se está isla africana a los niños se les educa a no mentir alegando que por cada mentira emitida nacerá una serpiente. Otra superstición: cortarse las uñas antes de ir a dormir.

Nigeria: Las más de 300 tribus de este país conservan infinidad de creencias mágicas. Una de las más practicadas es hacer fuego para detener la lluvia.

Perú: Una costumbre bastante extendida es la de atar un pirulo con un lazo rojo a los bebés para alejar el mal de ojo. La menstruación es asimismo una señal frecuente de impureza que corta la mayonesa y empaña los espejos. A la hora de colocar la cama en el dormitorio, los pies no deben estar nunca en dirección a la puerta.

Polonia: Al ver a un deshollinador hay que agarrarse un botón hasta encontrar a tres señoras con gafas o a una monja, para anular la mala suerte. No se deben regalar zapatos a la pareja, pues le predispondrá a abandonar el hogar. Tampoco hay que regalarle relojes. Por último, no se debe volver a casa cuando hemos olvidado algo, pues traerá mal fario.

República Dominicana: Las mujeres con la menstruación no son bienvenidas en los cultivos por temor a que su presencia los malogre. Para protegerse del mal de ojo se utiliza una piedra de azabache.

Rusia: Los rusos evitan cruzarse con gatos negros o sentarse en las esquinas de un banco si están solteros. Pero si se topan con un cortejo funerario es un signo inequívoco de buena suerte. Derramar la sal equivale a disputa doméstica, y un pájaro que se cuela por la ventana augura malas noticias. Adelantar la celebración del cumpleaños apareja infortunio.

Taiwán: Antes de presentarse a un examen, es tradición entre los estudiantes taiwaneses comer chimaki, un dulce típico envuelto en hojas de bambú. En el campo de la quiromancia oriental, si una mujer tiene una única línea paralela en la palma de su mano, se cree que tendrá buena suerte, excepto en el matrimonio, ya que su marido podrá morir prematuramente.

Vaticano: Ni siquiera la iglesia se libra… El amarillo –no confundir con el oro- fue el único color excluido de la liturgia católica por el Papa Inocencio III.

Espero que hayas disfrutado este texto! y tú qué piensas eres una persona supersticiosa?

 

Lic. Matías Arrizabalaga