Grupos Familiares en la Rueda del Karma

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Grupos Familiares en la Rueda del Karma

En nuestro esquema evolutivo, iniciamos nuestro viaje como parte de un “grupo familiar”, que puede incluir muchos cientos e incluso miles de almas. Casi todas las reencarnaciones de una persona se llevan a cabo en conjunto con su “familia”. Esto significa que cada uno de nosotros ha visto a sus madres, padres, hermanos, hermanas, hijos, amigos, amantes y compañeros de trabajo una y otra vez. De esa forma se aprende a relacionarse con personas en muchos roles y muchas maneras, hasta que finalmente se alcanza un nivel de “amistad universal” con ellos.

A medida que pasamos por esas vidas, una y otra vez, el proceso se parece a un grupo de chicos jugando “a la casita”: “Tú fuiste la madre ayer; hoy quiero ser yo la madre. Está bien, entonces yo seré el tío Enrique...”. Algunos niños pueden llegar a tener una fuerte memoria subliminal de convertirse, por ejemplo, en el padre, que desean ser “padres de padres”, y dirigen sus propias vidas en ese sentido.

Si prevemos una tarea particularmente difícil para una vida por venir, quizás busquemos una situación en la que nos relacionamos con alguien que ha sido nuestra fuente de energía y apoyo en una vida pasada. O quizás alguien desee ayudarnos, porque nosotros lo hemos ayudado a él en una existencia previa. También puede suceder que los integrantes de un grupo determinado se hayan proporcionado mutuamente energía y amor; en diferentes formas, en muchas ocasiones anteriores; si esto sucede demasiadas veces, puede ser que la “rueda del karma” los aparte en un momento dado, para que puedan relacionarse también con otras personas.

Cuando un grupo de familias inicia su recorrido, todos los miembros son iguales unos a otros, pero lo que cada individuo hace con su estado de conciencia de allí en más, puede ser completamente diferente. Esto indica que somos libres para adoptar el tipo de crecimiento que deseemos. Algunas personas disfrutan creciendo y desarrollándose, y emplean la mayor parte de su libre albedrío en esas áreas, mientras que otras lo utilizan simplemente para salir del paso. Por otra parte, ciertos individuos avanzan a pasos agigantados en algunas de sus vidas, mientras que logran muy poco crecimiento en otras.

Gran parte de este proceso depende de las convicciones de esas personas; si el sistema de creencias es rígido, su criterio será estrecho, y puede generarse un sentimiento de “quedar pegado” a esas mismas creencias. Por lo general, las personas dogmáticas o con criterios rígidos suelen empeorar en ese sentido, hasta que sucede algo que las sacude y las expulsa de ese enclaustramiento.

Otra forma de promover el libre albedrío es evaluar con imparcialidad si nuestro propio poder de decisión está libre de obstáculos generados por bloqueos mentales o emocionales y, sobre todo, libre de karmas arrastrados del pasado. Con esto queremos decir que una persona puede verse tan involucrada por sus emociones, actitudes y prejuicios, que ésas son las energías que prevalecen sobre cualquier otra. En este caso, el individuo puede desear hacer algo al respecto, pero sentirse incapaz de organizarse para lograrlo.

Esto significa que las ruedas kármicas puestas en movimiento con anterioridad pueden ser más poderosas que los deseos del individuo, y que deben equilibrarse antes de iniciar la puesta en marcha del libre albedrío de la existencia presente.

 

Lic. Matías Arrizabalaga