El Tarot

En América va aumentándose y difundiéndose un gran interés por las antiguas cartas del tarot, usadas como cartas para predecir el futuro. Los mazos del tarot son buscados por los estudiantes, por las amas de casa, por los hombres de negocios, por los que desempeñan profesiones liberales y por gentes de todo tipo de inquietudes. Este sistema organizado de adivinación es usado para interpretar el pasado, comprender el presente y tener revelaciones sobre el futuro.

Pero ¿qué es realmente este fascinante y misterioso mazo de cartas, sobre el que tanto se ha escrito? Las setenta y ocho cartas se dividen en dos grupos: veintidós arcanos mayores y cincuenta y seis arcanos menores. Los arcanos mayores están compuestos por: el Loco y otras veintiuna cartas, numeradas del I al XXI. Cada uno de los arcanos mayores tiene un título descriptivo y una figura alegórica, que inspira al experto una historia desarrollada en relación con la secuencia de las cartas. Las figuras alegóricas, aparte escasos retoques han permanecido invariables durante más de cinco siglos.

Los veintidós arcanos mayores del mazo de setenta y ocho cartas están estrechamente relacionados con nuestra vida diaria. Algunos han prestado su nombre a periódicos y revistas como la Rueda de la Fortuna (fortuna) a la revista Fortune; Star, Sun y World (Estrellas, Sol y Mundo) son conocidos periódicos en el ámbito mundial.

Recorriendo algunas cartas. Nuestra necesidad de amor tiene reflejo en los Enamorados; la curiosidad astrológica en los horóscopos de las Estrellas; la influencia de la Luna nos impulsa a seguir las empresas espaciales en la superficie lunar. Todos dependemos, y algunos de nosotros con adoración, del Sol, con sus cálidos rayos. Con frecuencia nos vemos dominados y a menudo, atrapados, en las dos grandes debilidades humanas: el amor (Los Enamorados) y la fortuna ( La Rueda de la Fortuna ). Los momentos de indecisión nos mantienen en suspenso como el Ahorcado, mientras que seguridad y extravío nos apartan del pasado en la Torre.

Cada uno de nosotros tiene en sí algo de las facultades creadoras del Mago, una vena de locura del Loco y una
 pizca de demoníaco del Diablo. A veces nos encontramos con un hombre de negocios o con el político, simbolizados por el Emperador, así como con una mujer dinámica y eficiente, la Emperatriz. Convicciones religiosas o sentimientos de amistad nos hacen experimentar la vida en el tradicionalismo del Sumo Sacerdote o Papa. Vivimos momentos de admiración, mezclada con una sensación de malestar, frente a la sabiduría de la Sacerdotisa o Papisa, muy sabia y docta, pero incapaz de emoción y reacción.

Nuestra vida es frenética y nos arrastra, como un guerrero en el Carro tirado por dos caballos, que corren en direcciones opuestas, hacia el fracaso o el triunfo, olvidados de las virtudes cardinales de la Templanza , la Justicia y la Fuerza o Fortaleza. El tiempo o Ermitaño, es nuestro bien más fugaz. Tras una vida gastada en la búsqueda de nuestro verdadero Mundo, somos, al fin, llamados al momento del Juicio.

Descubrimos con amargura, que cada día que pasa nos acerca lentamente al término de la vida (la Muerte). Así se desarrolla la procesión de las cartas del tarot, desde el nacimiento y creación del Mago y la inocencia del Loco, hasta los últimos momentos introducidos por la Muerte.

Las restantes cincuenta y seis cartas de los arcanos menores están subdivididas en cuatro series de catorce cartas cada una, que corresponden a los palos de un mazo normal de cartas: oro, espada, copas y bastos. Muchos tarotistas prefieren solo el uso de los arcanos mayores por su cantidad de información y la minoría solo utiliza los menores asociados con la tradicional baraja española.

Todos y cada uno de nosotros tenemos un poco de cada una de las cartas en nuestro ser y de diferentes maneras expresamos la energía de ellas. El tarot es un sistema organizado de interpretación de las energías del ser humano, permitiéndonos relacionar en su interpretación información de varias disciplinas como son: la magia, numerología, astrología, esoterismo y muchas más.

Cuando usted asista a un experto en la adivinación a través de las cartas (Cartomante o Tarotista) éste podrá recibirlo con cualquiera de los cientos de barajas de Tarot que existen: el Egipcio, numerológico, astrológico, el de Dalí, Rider o el más famoso y conocido, el de Marsella.

A finales del siglo XV, la baraja del tarot italiano había sufrido modificaciones y en toda Europa, aunque especialmente en Francia, el tarot de Marsella -distinto en el estilo y en el dibujo, pero idéntico en lo demás- alcanzó gran popularidad.

Sin lugar a dudas, un encuentro con el Tarot es una experiencia que, sabiendo caer en un tarotista de prestigio, será una experiencia muy grata para su presente y su futuro. ¡Anímese!

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Lic. Raquel Arrizabalaga